Según la lógica, esa encantadora materia que nunca terminé de comprender en sus fundamentos, no puede darse que algo sea y no sea a la vez. Sin embargo, estamos llenos de ejemplos de cosas que son y que al mismo tiempo, no son tanto.
Las hay de todo tipo. Están las que parecen una cosa y en realidad, son otra. Todos creemos que es algo que en realidad no es. Solo pocas personas conocen la verdad de la historia y deben sonreir para sí mismos cuando ven que todos piensan que eso es algo que no es o, mejor, ni siquiera se detienen a pensarlo: lo toman como algo dado, algo que siempre fue así.
Hay paredes que no son paredes, bibliotecas que no son bibliotecas, hasta lápices de labios que no son lo que aparentan ser. Nuestros sentidos son fácilmente engañables y así, cuando creemos que sabemos todo, descubrimos que no sabíamos nada. Las paredes que creíamos paredes resultan ser túneles, las bibliotecas que creíamos como tales eran en realidad puertas y los labiales eran en realidad mortíferos revólveres. Todo era y no era. Era una mentira que tenía algo de verdad y a la vez una verdad que tenía algo de mentira.
Creo que en muchos sentidos nuestro andar por la vida puede compararse con el andar de una hormiga sobre una cinta de Moebius: A uno puede parecerle que en realidad siempre camina sobre un camino recto, sobre la misma cara de la cinta, sin percibir que existe una realidad superadora que nos excede, que no comprendemos y de la que muchas veces no tenemos noticia alguna
18.12.10
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