4.5.08

Popurrí

Aloha. Hace mil años que no paso por acá y este blog comienza a emitir aromas fétidos., así que pasé con un spray y el plumero para ponerle media pila.

La explicación más políticamente correcta para mi extraña desaparición por estos lares cibernéticos puede atribuirse a los parciales. Dos materias (para la gente más colgada que yo, si es eso posible: Cuentas Nacionales será rendida en el 2084, cuendo sienta pasión por la Contabilidad) y sendos parciales me carcomieron lo poco que tenía de vida.

Como sigo en mi crisis creativa (creo haber descubierto al menos una de las causas en haber dejado mis caminatas reflexivas después de inglés, que también dejé ya que mi profesora me dejó por perros y gatos), voy a intentar con un popurrí de huevadas. Ninguna merece un post, pero entre todas, hago uno (?).

* Coto cambió por 3.265.229 vez de ubicación sus productos. Y algunos de sus cambios fueron, lisa y llanamente, criminales. Como la separación de la cerveza en una góndola de porrones y otra de botellas de litro a 9 km de distancia. Punto a favor: los porrones están cerca de las papas fritas.

* Siguiendo con Coto, otro palazo: Los productos vienen por oleadas. Te pueden saturar dos meses con un producto, llevándote a tomar sólo jugo de naranja durante ese lapso, para después, una vez que te enganchaste, no traerlo por 6 meses. Los productos y el lapso de la desaparición son totalmente al azar.

* Pero no todas son malas en el Universo de Don Alfredo: Si sabés revolver, Coto se convierte, muuuy de a poco, en un paraíso sibarita. El Bailey's ya es parte del elenco estable en la góndola de bebidas (gracias a Dios), hay papas fritas Pringles y las Kryspo, su oscura copia chilena y empiezan a aparecer cervezas de calidad de varios lugares: Holanda, Bélgica, Alemania, Japón, Dinamarca, Irlanda...

* Mi abuela hace gelatinas surrealistas. Espero el bluetooth para mostrarlas.

* Todavía no me compré el Bluetooth

* No hay como sentarse en el sillón a tomar Bailey's con la luz apagada mirando las llamas del hogar. Relax puro.

* Me hice adicto a Facebook. Saquen su cuenta para que pueda atormentarlos con mis invitaciones para aplicaciones que no les interesan y quizes que jamás quisieron.

1 comentarios:

gabulina dijo...

Vuelvo a repetir: "el Baileys te vuelve egoista"