Como algunos sabrán y otros no, tengo una ligera simpatía por lo oriental. Leo mangas, miro animé, compro pines de series japonesas, voy con un amigo a proyecciones y convenciones de animé e infinidad de huevadas que nos atrapan a los occidentales. Sin contar que mi papá es Presidente de la Asociación Argentina de Bonsai o que voy seguido al Jardín Japonés.
Hace poco, dí un paso más adelante. Decidí inscribirme en un curso de Yoga y otro de Tai Chi, con la misma profesora. Ya hablaré algún día de ella y sus clases, pero solo mencionaré un detalle que da pie al desarrollo (agregue "???" a gusto) de este post: Es una fundamentalista de la cocina sana.
Y por "cocina sana" me refiero a "ligera a radicalmente exótica para el paladar medio occidental". Tengo recetas con mijo, brotes de soja, tofu y demás cosas que en mi vida pasarían por mi mente probar.
No obstante, como sé que las filosofías orientales son abarcadoras, decidí hacerle caso. Ojo, no pasé de un día al otro a convertirme en un chef zen, pero estaba decidido a ir cambiando mi alimentación por algo más sano.
El primer blanco elegido fueron las gaseosas. Si bien sé que son practicamente veneno puro, la opción del té de jengibre con menta y limón todavía no me llama la atención mucho (tengo el jengibre sobre la mesada, desafiante). Estoy en una "etapa ventana" en la que consumo jugos diversos (Gracias Dios por enviarme un jugo de mandarina) y algunas gaseosas. Espero dejarlas pronto.
El otro frente estaba en la alimentación. Como el 90% de los ingredientes estaban tan disponibles en mi barrio como barras de uranio 235, decidí ir en excursión al Barrio Chino.
Esa excursión iba a ser un post (no lo hice en el momento y perdí), pero, simplificando, yo no compré nada alimenticio (sí una práctica raqueta de tenis eléctrica mata mosquitos, muy efectiva, ya que desde que la compré no vi un sólo mosquito), pero mi papá, sí: compró tofu.
Recién hoy lo probé. Mi papá lo hizo tipo milanesa, en un intento de occidentalizarlo. El sabor es... raro. No puedo decir que sea rico o feo, simplemente, porque no tiene sabor. O sea, ni siquiera puedo putearlo. Encima, lo comimos sin sal. Sin palabras.
Me parece que mi camino por reconvertirme en samurai va a ser un poquito largo...
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2 comentarios:
Estoy alarmado, estás buscando la sabiduría en la dirección incorrecta. La dirección correcta es hacia occidente. "Un ejército marcha al ritmo de su estómago" dijo Napoleón Bonaparte, y cuanta razón tenía. Sus hombres se cagaban de hambre y por eso perdió en la batalla de Waterloo.
Mente sana en cuerpo bien alimentado es mi filosofía.
Sé feliz.
Tengo nuevo blog!!
http://quierounladaniva.blogspot.com
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