Acabo de darme cuenta que pasé más de un mes sin publicar nada, cuando hace un par de posts atrás juré y recontra juré que me había rehabilitado y que publicaría al menos una vez por semana. Después me pregunto por qué tengo menos seguidores que Yupanqui.
Como ya me da cosita el hacer bulto con videos de YouTube, tengo que subir cosas al menos semi-elaboradas. El tema es: hay semanas en las que se me ocurren 3, 4 posts. Y en vez de subirlos o escribirlos, como ya subí uno, los dejo para más adelante. Pero más adelante, no hago nada. Y después, entro en una sequía inspirativa importante, en la que no se me cae una idea y, por lo tanto, no puedo postear.
Otro problema es que en mi vida pasan cosas que realmente ameriten un post una vez cada muerte de obispo. Ojo, me pasan cosas medianamente emocionantes de vez en cuando, como encontrar una colección de pelotas de tenis que tenía guardadas desde los 8 años, estar al borde del infarto, descubrir que no todas las obras sociales son malas o alimentar a Arturito, mi aire acondicionado portátil. Pero de ningua puedo sacar un post medianamente potable. Y por "medianamente potable, me refiero a que, al menos, sea una hoja A4. Sí, ya sé que pensarán: "Pero bueno, la cantidad no importa, lo que importa es la calidad". Pero mi calidad apesta. Ustedes lo saben, yo lo sé. Así que tengo que recurrir a la cantidad. Como dijo Stalin: "La cantidad tiene calidad en sí misma". Además, me gusta escribir largo. Es mi blog, creo que puedo darme ese lujo, no? Ah, me parecía.
Así que nada, se van a tener que contentar con mini posts hasta que mis neuronas se recuperen o pueda pagar un implante de células madre. O entre en el Servicio Exterior y pueda comentarles detalles que no les interesan acerca de lo malo que es el swing del Príncipe William y cosas por el estilo.
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