
No tuve la suerte de vivir su época dorada allá a fines de los '60 y principios de los '70, pero entre relatos de mi tío (que tuvo el privilegio de conocerlo personalmente y charlar con él) y gracias a la maravillosa magia del ajedrez, una lengua universal que no entiende de tiempos, fronteras o idiomas, pude llegar a conocerlo superficialmente.
Lamentablemente, ayer nos dejó una de las mentes más brillantes de la Historia. Fischer logró revolucionar el mundo del ajedrez para siempre. Comparable como deportista (y salvando als más que obvias distancias) a Federer, Tiger Woods o Maradona. Solo que en este deporte, se usa principalmente la mente, con lo que la admiración crece.
Nacido en Chicago en 1943, tuvo una infancia difícil. Sin padre y con una madre trabajando en doble turno, estaba al cuidado de su hermana quien, una tarde, le compró un juego de ajedrez para que se entretenga. Le enseñó a mover las piezas y a partir de ahi, ya nada fue igual.
A los 7 años ya estaba inscripto en un club de ajedrez y a los 14 ya era Campeón Nacional de Estados Unidos de Ajedrez. Apredió ruso para poder leer literatura soviética sobre el juego, ya que la creía "El Vaticano del Ajedrez".
A los 15, se convirtió en el Gran Maestro más joven de la historia y podría recrear de memoria cualquier partida desde 1898 en adelante. Su coeficiente intelectual era de 180 (a partir de 130 se considera superdotado), superior al de Albert Einstein.
A los 17, ya vive solo, ya que su madre se tuvo que marchar de la casa por lo difícil de la convivencia con él. Dijo sobre ella: "Estaba todo el tiempo encima mío, me decía que tenía que estudiar porque no podía vivir del ajedrez... Me cansó. Tenía que deshacerme de ella".
En 1971, empieza a voltear a grandes jugadores en su camino por ser el campeón mundial: en Vancouver, le gana 6-0 a Mark Taimanov (soviético) y un par de meses después, se carga a Bent Larsen (danés) 6-0. Su último obstáculo antes de retar a Boris Spassky por el título mundial era el ex campeón Tigran Petrossian (soviético). El duelo se realizó en Buenos Aires. Allí, comienza con sus pedidos exóticos: las butacas, las cámaras, el público, los tableros... Fischer aniquila a Petrossian y se refiere a su próximo rival: "Todavía no recibí ninguna felicitación de Spassky. Creo que yo le voy a mandar un telegrama: 'Felicitaciones por ganarte el derecho de encontrarme en el partido por el título'".
El partido final se realizó en Reykjavik, Islandia. Fue conocido como "El Match del Siglo", ya que era un enfrentamiento entre el Este comunista y el Occidente capitalista. Fischer casi no se presenta a jugar por diversos motivos: pide que dupliquen el premio hasta U$S 250.000, dice que la televisión islandesa no pasa su serie favorita... El premio se duplica y accede a jugar. Pero luego empieza con pedidos sobre las luces, los tableros, los relojes, la gente, las cámaras... Spassky, que no quería ganar por abandono de Fischer, accede a todos los pedidos.
Tal es la confianza de Fischer, que le da a su rival dos juegos de ventaja (uno de ellos, por ni siquiera asistir al juego). En el tablero, destroza a Spassky y se corona Campeón del Mundo.
En el contexto de la Guerra Fría, Fischer es mostrado como un héroe por los EE.UU. al haber derrotado y puesto fin a la hegemonía soviética.
Fischer nunca se presentó a defender su título. De hecho, desapareció por completo de la vida pública.
Nada se sabe de él hasta 1981, en el que un policía lo detiene en Pasadena, California al detenerlo por error. Allí, dijo haber sido torturado.
Después de eso, desapareció por otros 11 años. Reapareció para reeditar su duelo con Spassky en Yugoslavia. Pero como sobre ese país pesaba una sanción de la ONU, los EE.UU. le advirtieron , vía carta, que si jugaba sería encarcelado. Escupió la carta, jugó el match y fue despojado de su ciudadanía.
Así Fischer vuelve al anonimato. Vivió entre Hungría, Filipinas (donde tuvo un hijo) y Japón. En 2005, al querer salir de Japón para ir a Filipinas, es detenido por tener el pasaporte revocado. Tras varios meses de prisión y la amenaza de los EE.UU. de extraditarlo y que enfrente un juicio por traición, Islandia, el país que saltó a la fama gracias a él, le devolvió el favor y le otorgó la ciudadanía. Vivió allí exiliado hasta su muerte, a los 64 años. 64, igual que las casillas del tablero del juego que amó.
"Me opongo a que digan que soy un genio del ajedrez. Me considero un genio en general que, casualmente, juega al ajedrez. Es muy distinto. Miren a Kasparov: él es un genio del ajedrez. Fuera del tablero, en cambio, es un idiota". -- Bobby Fischer


2 comentarios:
Otra frase
"En el ajedrez, hay que jugar la apertura como un libro, el medio juego como un genio y el final como una máquina"
Muy entretenido tu blog.
Silvi
Querido amigo,querría si tu asi lo aceptas,crear un espacio con escritos,poesían,poemas,de todos los amogos blogeros que conosco,para asi crear una especxie de rincon universal donde tuviese su lugar,cada uno de ustedes,desde ya espero contar con algo tuyo,gracias.
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